sábado, 29 de diciembre de 2007

De mis días de camarera




Lejos de mi país, incursioné inútilmente (debo decirlo), en la camaradería. Fui moza, waitress, mecera...como quiera llamársele, durante dos largos días y medio. Felizmente, luego encontré un trabajo en el cual no tuviera que sufrir por si daba algún "traspié".

Una pequeña acotación: La de la fotografía lleva mal la bandeja.

He aquí mi experiencia:

Diagnóstico de una aprendiz de Camarera

Os voy a contaros mi experiencia como camarera por dos días. Y no es que no haya querido seguir experimentando este oficio, y es que no place mucho el sacrificio del día a día, hora a hora, mesa a mesa, copa y copa, chupito a chupito o propina insospechada.

Camarera, viene de camaradería, seguramente, y para honrar tal significado precisaros de muchos detalles. Primero, lucir un uniforme con garbo y elegancia, aunque éste no refleje dadas cualidades. Segundo, tener en cuenta: mesa, cubiertos, cucharas de sopa, cucharitas de café o cucharillas de postre, el cuchillo de carnes, de pescado o el que se requiere para cualquier apetecible menú “obrerocasero”, tenedores, para coger cualquier comestible no extravagante o para postres ricos en calorías y grasas, que el cliente desconoce; qué va a la derecha, qué va a la izquierda, qué va al centro o qué no va nunca en ningún lado y de ningún modo; las servilletas, el doblaje...
Además están las copas, las de agua, las de vino, para los expertos que dicen llamarse catadores, o los vasos para alguna cerveza, con alcohol o sin alcohol, para algún coñac, o algún licor que se expone como invitación o aperitivo, claro que éste no puede ser uno muy exquisito, vale decir caro, no en vano es invitado o cortésmente ofrecido, esto no sería “rentable”, aunque sí “estratégico” para reteneros.
Detrás de los detallitos está el que sirve, el camarero o la camarera, quien paciente o no, soporta horas de trabajo respirando café, licor y cigarrillos que siente y no apetece, y si le apetecen, pues no puede sentirlos.
A nadie parece importarle quién extiende su brazo para alcanzarle un plato, o para recogerlo, para llevarse sus sobras o para limpiar sus indelicadezas. A nadie parece importarle que ese ser humano va más allá de su camisilla odorífera a parrilla, entrecot o pudín.
La camarera, de lunes a domingo, y de domingo a lunes, sabe llevar bien una sonrisa, fingida o sincera, justificada por el fin: la propina esperanzadora, el incentivo que los dueños creen debe contentarla para no exigir un mejor salario, y que en ocasiones ellos mismos, cual impuesto añadido, cobran junto con la cuenta, y adentran en sus bolsillos.
Roxana, una rumana, de 18 años, que conocí en estos días novedosos y gratificantes, no se ve en un futuro ejerciendo otra labor, y digo LABOR con puño mayúsculo, que la de ser camarera, sueña con convertirse en camarera profesional. Y de seguro lo logrará. Yo viendo desde mi prisma un horario agotador, de 1 de la tarde a 3 de la mañana, y ella que trabajaba desde cinco horas antes, prácticamente ella abría el local, le hice una ingenua y humanamente mortal pregunta: “y, ¿no te cansas?”, ella, con un respiro enternecedor me respondió sabiamente: “soy feliz siendo camarera”. No había duda alguna que ella llevaba la camaradería en las venas, muy insertadamente, y que además me dio una lección que desde entonces guardo para centrarme: Si eres feliz, lo demás es solo añadidura.
Kamira, gracias por las clases de árabe, fue genial conversar contigo camino a casa, aunque no nos entendiéramos.

Voy a hablar de ella. Voy a hablar de mi madre.


Decir que es la mejor madre del mundo sería caer en cursilerías. Pero por qué no caer en ello: Es la mejor madre del mundo!!!!!
Erase una vez, una joven que nació en un pequeño pueblo y que fue elegida reina porque sus tíos, que eran casi todos los habitantes del pueblo, compraron todos los billetes de rifa que pudieron. Así salió elegida: Miss La Curva (Mamá, si lees esto, no te vayas a enojar :S).
La joven, que era pretendida por muchos mozos del pueblo y de la ciudad más cercana, no podía salir de casa. Junto con sus hermanas, apenas podía asomarse unos minutos a la puerta. Y es que mi abuelo era muy celoso y no quería que nadie se acerque a sus señoritas hijas.
Pero, un día, tal vez no fue el mejor partido, pero bueno, algo es algo...conoció a mi padre. Un hombre ya maduro, catorce años mayor, o trece???, bueno por ahí va la cosa. Y se casó con él a los seis meses de noviazgo. Dije ¿seis meses??? síiiiiii, sólo seis meses.
Mi madre quería estudiar, y ser trabajadora social (Por ahí me vendría lo de social). Pero al cabo de unos meses salió embarazada de su primer vástago, luego de la segunda, de la tercera, de la cuarta y de la quinta (ésta soy yo :) )
No recuerdo en ninguna imagen a mi madre que no sea trabajando. La vi de vendedora en nuestro pequeño "minimarket", la vi de carnicera, o sea vendiendo carne, en la época en que todo escaseaba...¿¿serían los 80??
La vi de peluquera (a todos nos cortaba el pelo), de costurera, de peluquera o cosmetóloga (suena mejor no mami?) otra vez...
La vi en mil y una tareas, de aquí para allá, y al final de todo, de ama de casa.
Algo reservada y no muy expresiva, mi madre pasó de madre a ser mi amiga. Y este proceso es lo más admirable en ella.
A pesar de los duros golpes que bien dijo Vallejo sólo la vida da, a pesar de avatares y desmayos, de traiciones y desdichas, a pesar de todo, ahí sigue en pie mi madre, mi amiga.
Mi infancia fue dulce, serena, como lo fue para Valdelomar, pero no triste ni sola. Entonces éramos siete. Mi padre, mi madre, mis hermanos y yo. Y entre todos mi madre siempre era la que traía el plato de sopa caliente a la mesa. Ese plato de sopa caliente que muchos no queríamos pero que tomábamos porque lo hacía mamá, y como la sopa de mamá ninguna ( la verdad era porque nos obligaba a tomarla, sino no me podía levantar de la mesa hasta las cinco de la tarde)
Es difícil ciertamente resumir en líneas lo que significa para cada quien su madre. Para mí, ella, mi madre, es la mujer que más admiro, con sus defectos y virtudes. La mejor amiga que tengo y la que, aunque ahora la tengo lejos, aprecio aún más.
Mami, te quiero.

Sobre la crisis "post cole"



Cuando terminé la escuela secundaria, entré en aquella crisis que muchos denominan "crisis existencial". Aquella crisis en la que no sabes qué va a ser de tu vida ahora. Claro, no todos entramos en esta temible crisis, algunos, como si estuvieran predestinados, ya sabían de pequeños qué querían ser. Otros, fieles seguidores de la tradición familiar, asumieron el rol del quinto abogado de la familia. Y otros tantos, me incluyo en este último grupo, soñamos con ser desde veterinarios, porque nos encantaban los perritos y gatitos de la casa, hasta abogados porque el papá lo quería. En fin, llegado el momento uno termina muy confus@. Y no sabe qué hacer, si prepararse en una pre alternativa a la pre san marcos u otra que no sea muy cara, la trilce puede ser, o postular a lo que venga.
Con notas sobresalientes y con los mejores comentarios, l@s de provincia creemos que al llegar a la capital entraremos de buenas a primeras. Y no es así de sencillo, termina siendo de primeras a malas la cosa.
Yo no quería prepararme todo un año para ser la abogada que papá quería que sea. Tampoco me había preparado nunca para un examen sanmarquino, villarrealino o uni"lino"(?). No había dinero además para pagar la pre San marcos o la pre Villarreal. Así que dije, me presento. Tenía 16 años y lo único que sabía era que quería estar en la universidad. Aquella casa de estudios que me pareció un monstruo cuando visité por primera vez.
Alcancé a la fecha de examen de la Villarreal. Esa que dicen es la universidad "aprista", hasta entonces no había escuchado de ella.
Qué me gustó siempre en el cole. Pues lenguaje. Y el inglés. Y arte, incluido el profe. Pero sobre todo, lenguaje.
Vi en la cartilla de carreras "Lingüística". Supuse que tenía que ver con lenguas, con varias lenguas, y dije "esto es lo mío". No había mucho tiempo para seguir pensando a qué iba y me inscribí al instante.
Mi madre tenía menos idea de qué era lo que estaba marcando en la cartilla, cuando salí me preguntó: ¿qué marcaste? ¿a qué vas? A Lingüística, le dije. Claro, extrañada, me dijo: ah, qué bien ¿Qué es? No sé, le contesté.
Han pasado 6 años desde entonces. Ahora soy lingüista. No sé varias lenguas, sólo estudié la lengua castellana. Cinco años pasé estudiándola. Claro, ya sabía hablarla, pero cuán compleja era, no tenía ni idea.
Y de aquella crisis "post cole" ya no tengo ni el recuerdo. Aún quisiera ser veterinaria o la abogada que papá quería que sea. Aún sueño ser de todo... hasta lingüista.

¡Soy Lingüista! Ah, qué bien. Y...¿qué haces?


Era comúnmente común encontrarse con tíos, primos, amistades y demás conocidos de la familia que al enterarse de que Fulanit@ entró en la U, iban literalmente corriendo a felicitar, pero además a chismosear. ¿A qué ingresó? Preguntaban con macabra insistencia. Cachimba entonces, y algo insegura decía: a Lin..güís..ti..ca, como queriendo entrecortar mis expresiones. Y es que al no ser una carrera notablemente conocida, la extrañeza de mis escuchas era obvia. ¿Y qué es Lingüística?
Yo con unos meses en la carrera, llevando cursos generales, estaba enterada de que era una carrera de Humanidades. Número dos, que tenía que ver con el lenguaje. Y número tres, que quizás terminaría hablando inglés, francés y alguna otra lengua, como el quechua, por ejemplo.
A medida que pasaba el tiempo e iba entrando en cursos de carrera, me fui dando cuenta de que: número uno, sí era una carrera de Humanidades; número dos, tenía que ver con el lenguaje y número tres, no terminé hablando ni inglés ni francés ni mucho menos quechua.
Lo que sí aprendí, creo yo, fue a hablar mejor la lengua castellana, a apreciarla más y a saber que con la Lingüística no se juega.
La Lingüística es una ciencia, ciencia del lenguaje, en términos muy generales. Entendiendo la naturaleza biplánica de éste, sus dos mundos que Saussure denominó langue y parole, o sea: lengua y habla. Mundos que luego el tío Chomsky, a quien vi en 2006 en la Católica, llama Competencia y actuación.
En menos paltas. La Lingüística es la ciencia que estudia todo lo referente al lenguaje y a sus dos realidades: lengua y habla. Y como el lenguaje es un fenómeno social, un producto social, la Lingüística se apoya en ciencias auxiliares como la Sociolingüística, la Psicolingüística, la Neurolíngüística, la Lingüística Computacional, la Biología, etc., etc., etc.

Y quien estudió Lingüística es lingüista. Más o menos lo que soy ahora.

El Lingüista

El lingüista es quien estudió Lingüística. OHHHHH. Síiii. El lingüista, en teoría, debe ser capaz de conocer las estructuras sistemáticas de una lengua: su fonología, morfología, sintaxis y semántica. Sea la lengua que sea a la que se enfrente, debe ser el/la arqueólog@ de las palabras y sus formas, descubrir sus raíces cual rompecabezas lingüístico.
Para qué. Supongamos que una lengua nativa no tiene alfabeto. No lo va a crear un astronauta. Lo crea un lingüista, como ya se ha hecho en el caso de muchas lenguas ágrafas, es decir sin escritura.
Supongamos también que se descubre una nueva lengua que tiene una determinada cantidad de hablantes. Quién la identificaría, cual Señor de Sipán descubierto por Walter Alva...pues el lingüista.
Ahora, si para caño, hay variantes como pilón, grifo, cañería, entrada de fuente, etc. tendríamos que convenir en un significado, quiénes lo harían, pues los lingüistas.
Y si se dictaran programas de Educación Bilingue Intercultural, en la práctica, quiénes los establecerían, los lingüistas.
Los lenguajes de programación también lo recrean lingüistas computacionales. Y los que quieren saber cómo se produce el aprendizaje de la lengua materna o L1, o de una segunda lengua, son psicolingüistas...
Bueno, creo que algo hace el lingüista después de todo.


Clases y ocupaciones de l@s linguistas

Están:

Los teóricos
los teórico-prácticos
los saussureanos-estructuralistas
los chomskyanos-generativistas
los "trabajadores de campo"
los catedráticos
los profes de lengua
los correctores
los que se subieron al carro de la comunicación
escritores
los que se casaron con sus informantes nativos o indígenas
los gringos que investigan con fondos de ong's
y los peruanos que con la suya llegan en camión a la comunidad
los buenos
los malos
y los que llegamos sin saber a qué llegábamos :)