
"Oye, guapa, es pa' la buena suerte", me dice mañana a mañana una gitana mientras me soba, frota y trata de arrinconar hacia una esquina con una rama de ruda. Y luego de no comprarla, le entra a un@ la duda: ¿me irá hoy mal por no haberle hecho caso? ¿acaso estoy diciendo no a mi buena suerte?
Luego cojo uno de esos periódicos gratuitos que se reparten en la calle Mayor. Un Metro o un Qué! me vienen bien para echar un vistazo a las noticias antes de llegar al trabajo y poner mi huella para fichar.
Hoy tengo una ruta parecida a la de ayer. Y vuelvo a pasar por donde dejé mi suerte. La gitana me llama de nuevo pero esta vez vio a alguien que seguramente necesitaba más suerte que yo, aunque no lo pareciera, con todas las joyas y marcas que llevaba encima. A lo mejor era otro tipo de suerte la que necesitaba.
Volví a pasar por donde vi mi suerte vendida a una mejor postora.
Las ramas de la ruda se movían, eran agitadas de un lado a otro, tal vez para que la suerte se active mejor o tenga más efectos.
Terminé el día, otra vez pongo el dedo para dejar mi huella, regreso a casa, camino por la calle Mayor, cojo otro periódico y nuevamente veo la rama de ruda agitándose en un vaivén de falsas promesas. Y muy a pesar, no me consta que la suerte valga una rama de ruda. Con suerte o sin ella, para mi buena suerte, no soy supersticiosa.
La suerte vale pisar caca para otros, un muñequito lleno de cosas (ekeko) para otros, que le cague encima una paloma,no cruzarse un gato negro...
ResponderSuprimirPara mí la suerte es la materialización de nuestros deseos. Pero todo depende de que coincidan la oportunidad con nuestra capacidad. No te ausentes mucho de la blogósfera Atalanta!!!!!
je,je saludos Rous
ResponderSuprimirP.D. Me quedo con tu visión de suerte. Bsos.
ResponderSuprimir