Fue un día de esos en los que el día parece tan largo como una noche de otoño. Iba vestida de color púrpura, a tono con el fucsia de sus labios que resaltaban la precisión de su delineado.
Sentada ya sobre la banqueta, cogió uno de esos libros que una nunca sabe por qué escoge, tal vez solo por escoger algo y no salir sin llevar nada de aquella casa de libros por la que se pasa sin desear visitar.
Una página decía: "Bienvenido querido lector, en estas páginas encontrarás la llave de la felicidad. Con tu sonrisa, con solo una sonrisa, la vida misma te sonreirá y podrás...". ¿Podré? ¿Acaso leyendo estas páginas y sonriendo y... podré? ¿Realmente podré? "... y podrás conseguir lo que más anhelas en esta vida. Recuerda...". ¿Que recuerde? ¿Una sonrisa? ¿Podré? ¿Lo que más anhelo?
Cerró el libro y dando unos pasos más allá se encontró un anuncio: "Se hace cástin para modelos. Abstenerse quienes no sepan sonreír".
"Diablos, y este libro diciendo que sonriendo se consigue lo que más se anhela en la vida... Tal parece que solo vale para las que quieren ser modelos".
interesante...nuevo look de tus escritos
ResponderSuprimirSaludos
que lindo te kedo tu nuevo look...
ResponderSuprimiruna linda historia..jejeje.. muy bonita..
sonrier!!! esperar..!!!
besos enmielados con mascarilla aún
¡Con lo difícil que es a veces sonreír!
ResponderSuprimirMuy bien escrito tu cuento, Maya.
Un besazo ya "en capilla".
Hola Chaves Casanova, gracias por pasarte por aquí. ¡Un abrazote!
ResponderSuprimirBesos enmielados para ti también, Barbie.
Espero estés recuperándote de lo mejor, mi querida Solateras. Un abrazote.
Sonreir, divina terapia de nostalgías y agobios...Y si marchito parecen los días, sonreir es la forma de evadir mis tinieblas.
ResponderSuprimirInteresante y ameno Blog, un abrazo para ti.
http://secuenciasdelalma.blogspot.com/