
Carpetas era lo que necesitaba para urdir en tus entrañas una nueva red de secretos.
Y ahí estaba ahora, como en otras mañanas, callada, bajo la sombra de un árbol sin alas, sin hojas.
Pero, ahora, este nuevo amanecer ya no trae más suplicantes peticiones para terminar las cuentas de mi viejo rosario.
P.d.: Dedicado a todas las mujeres que decidieron un día no callar más.
Y que sigamos proclamando nuestro derecho a la palabra.
ResponderSuprimirBesos
¡Hola Luisa!
ResponderSuprimirMe gustaron sus letras.
Y naturalmente su dedicatoria.
Saludos de J.M. Ojeda.
Buen Domingo.
Bien por la dignidad y los derechos de la Mujer.
ResponderSuprimirSaludos...