jueves 19 de agosto de 2010

Sin ton ni son



Esas canciones de antaño (las de ahora también), que le cantan a la autodestrucción después de una ruptura sentimental, me aturden: "Sin ti, no podré vivir jamás...", cosas de esas por ejemplo.

Reitero: me aturden, aunque no siempre me disgusten. De pronto pueden ser pegajosas, "adentrosas", adentrarse en el alma del que llora la pérdida de un amor que ya no es; sin embargo, fue mientras fue.
Pero esas canciones, lejos de reanimarte, de instar a superar las siguientes batallas, no hacen más que fundir a uno o una en la más profunda sima del dolor, acaso de la nostalgia, del "yo sin ti no vivo más", como decía una canción salserina. Y eso que Salserín era un grupo adolescente, cuyo público era mayoritariamente adolescente. De ahí que muchas muchachas o muchachos enloquecieran febrilmente con sus canciones, casi "suicidas".

Mientras eso sucedía, mientras veía a mis compis sufrir con sus canciones, yo me divertía con un grupo algo antiguo, fuera de mi bella época... The Beatles.

Pero eso es otra historia.

A lo que iba, en principio, era a pedir algo utópico: Que haya menos "Ojalá que se muera" (por decir algo), que "como cantando" podemos pasar de autodestructivos a asesinos.


P.d.: "Ojalá que se muera" es una canción popular de un grupo mexicano (cuyo nombre no recuerdo ahora), que también la canta un grupo peruano (Grupo 5) y que, paradójicamente, es muy bailable :)

1 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo, Luisa. En el momento en que convertimos el amor de alguien concreto en una necesidad para sobrevivir, la hemos fastidiado. El amor hay que disfrutarlo como un lujazo, maravilloso, sí, pero prescindible. Es de la única forma que podemos mantener nuestra propia individualidad.

    Un beso

    ResponderSuprimir

¿Algún comentario?