
Un espejo que rompe sus cristales al caerse en el vacío, sigue siendo espejo, aunque sus cristales sean rotos, estén rotos, sean hechos añicos, hayan sido hechos añicos. Esos cristales me seguirán mirando, aunque me vea en pedazos, aunque sean trozos de mí en instantes, sí; en momentos, no.
El espejo sigue siendo espejo y yo sigo siendo yo.
Luisa Tejada
solo cambia la forma, pero el fondo y la esencia permanecen hasta la eternidad...
ResponderSuprimirme gustó tu poema :)