lunes 4 de abril de 2011

Esa rata de ahí


La rata me miraba, ensimismada, en aquel agujero acuático. Buscaba salir, un fondo al final del túnel, una puerta abierta para salir de su alcantarillado mundo... y se la cerré. No puede culparme de hacerlo. Me asustó, tanto como a ella la asusté yo. Y pensar que soy rata también, según mi horóscopo chino. Igual, me da escalofríos ver un roedor peludo y de ojos penetrantes, de mirada asesinamente intimidante. ¿Y a quién no? No puede culparme. A quién, en su sano juicio, le gusta levantar la tapa del váter y descubrir dos luceros negros vivamente brillantes y atentos.

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